martes, 25 de agosto de 2015

02062015

Ya pasó mucho tiempo desde que escribí la última vez. Y si no me equivoco fue un borrador donde me despedía de él, deseándole lo mejor del mundo a pesar de ser una basura conmigo. Son cosas que pasan. Y pasaron de hecho, porque hoy en día, después de casi un año, sigo con la misma persona, y pensando de la misma manera.
Mi vida en cuestión de meses pegó un giro bárbaro, al punto de quedar situada en el lugar menos imaginado. Y creo que de eso se trata la vida también un poco. Todo vive dando giros, de una manera u otra. Hoy estás acá, mañana allá. En este momento de mi vida y con esta edad que tengo, ya estoy planificando (y eso quiere decir que ya proyecté) una familia, con mi esposo y mis hijos. Y eso que recién salí de la adolescencia... Por momentos eso igual es lamentable. No termino viviendo lo que me corresponde con mis 20 años, pero no es que quiera quemar etapas tampoco, sino que siento que ya pasé pero porque crecí rápido.

Siempre hablo de manera abstracta. Nunca doy nombres, y trato de no hacerlo. Pero siempre hablo  de mi, ojo. De lo que me va pasando y de como yo trato de vivir mi vida, a pesar de estos vuelcos que estaba mencionando anteriormente.

Los cambios siempre dije que son buenos. Aún más los desafíos. Te ponen a prueba y no te queda otra que demostrar cuántos huevos tenés para afrontar la propuesta.  Y hoy en lo laboral y personal estoy así... Demostrando cuán huevona soy. (y me parece que no tanto. Eso se verá).

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